Una figura de la crónica policial argentina
Margarita Di Tullio dominó parte de la noche marplatense y atravesó resonantes causas policiales. Su historia volvió a escena con una película protagonizada por Luisana Lopilato.
Margarita Di Tullio, conocida como Pepita la pistolera, nació en Mar del Plata y desde muy joven estuvo vinculada al delito. Aprendió boxeo, a utilizar armas y tuvo sus primeras detenciones cuando todavía era adolescente. Con el paso de los años, aquella trayectoria la llevó a ocupar un lugar de poder en la noche marplatense, donde llegó a regentear varios cabarets y quedó relacionada con distintos episodios de la crónica policial.
Su historia volvió a cobrar actualidad a partir del estreno de una película protagonizada por Luisana Lopilato, que recrea parte de su vida.
Uno de los primeros episodios que marcaron a Di Tullio ocurrió en Villa Cariño, una zona de Mar del Plata donde las parejas se refugiaban en sus vehículos para tener intimidad. Según reconstruyó el periodista de Infobae, Pablo Kablan, Di Tullio y otros jóvenes aprovechaban esas situaciones para acercarse a los autos y robarles a sus ocupantes. Esas primeras detenciones fueron el comienzo de una relación con el delito que continuaría durante su juventud.

Con el tiempo, Di Tullio comenzó a trabajar como prostituta y luego abrió un cabaret en la zona del puerto marplatense. El negocio le permitió ingresar en un ambiente en el que tenían fuerte presencia hombres relacionados con la explotación sexual, los negocios clandestinos, la violencia y distintos sectores de poder. Kablan describió ese contexto para explicar el lugar que consiguió ocupar Di Tullio: “En un mundo en donde lo manejaban hombres muy violentos, de cafillos, matones y policías y jueces, una mujer comenzó a crecer”.
A partir de entonces, su influencia se amplió y llegó a regentear otros establecimientos, además de extender sus actividades hacia localidades del interior bonaerense. Su nombre quedó cada vez más asociado con la noche marplatense y con un circuito en el que convivían la prostitución, los negocios ilegales y la violencia.
El motivo de su apodo: “Pepita la Pistolera”
El sobrenombre que terminó convirtiéndose en su identidad pública surgió después de un episodio ocurrido en 1985. Según relató Kablan, varios hombres fueron hasta la casa de Di Tullio para reclamarle una deuda. Ella tenía un arma debajo de la almohada y respondió a los tiros. El enfrentamiento terminó con dos hombres muertos y la mujer fue posteriormente condenada por exceso en la legítima defensa.
El episodio fue cubierto por la prensa marplatense y un cronista policial del diario La Capital utilizó el nombre “Pepita la Pistolera” para titular la noticia. El apodo quedó instalado, aunque Di Tullio no se identificaba con él porque ya era utilizado para referirse a otra delincuente. Según recordó Kablan, Margarita respondía: “Yo tengo código, yo no soy esa”.

A pesar de su rechazo, el sobrenombre terminó imponiéndose y pasó a formar parte de la imagen pública de Di Tullio. Desde entonces, las referencias periodísticas a sus actividades y a las distintas causas judiciales comenzaron a identificarla principalmente como “Pepita la Pistolera”.
Su nombre también quedó relacionado con los llamados crímenes del Loco de la Ruta, una serie de asesinatos de mujeres vinculadas con la prostitución ocurridos en la provincia de Buenos Aires. Kablan sostuvo que las investigaciones posteriores permitieron determinar que no existía necesariamente un único responsable y mencionó la posible participación de asesinos seriales, policías y personas vinculadas con negocios ilegales.
En ese contexto, Di Tullio asumió además una posición de defensa de algunas de las mujeres que trabajaban en las rutas. Según Kablan, cuestionaba el accionar de la Policía frente a los ataques y desapariciones. “Fue una de las pocas voces contra la policía, porque no cuidaban a esas mujeres que se ganaban la vida en la ruta”, afirmó el periodista.
La acusación por el crimen de José Luis Cabezas
Años después, el nombre de Di Tullio quedó involucrado en uno de los casos policiales más importantes de la Argentina: el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, ocurrido en Pinamar el 25 de enero de 1997.
La investigación comenzó a avanzar sobre diferentes sectores vinculados con el poder y la Policía Bonaerense. Según la reconstrucción de Kablan, en una de las etapas del expediente apareció una hipótesis que vinculaba a Di Tullio y a otras personas con un supuesto plan para secuestrar y asesinar al fotógrafo de la revista Noticias.
El periodista señaló como una de las piezas centrales de esa acusación a un testigo de apellido Redruello. De acuerdo con su relato, el hombre declaró haber escuchado una conversación que relacionaba a Di Tullio con el crimen, pero Kablan sostuvo que ese testimonio había sido inducido por integrantes de la Policía y lo calificó como una “burda mentira”.
La acusación también se apoyó, según la reconstrucción del periodista, en una prueba balística que habría sido vinculada con un establecimiento relacionado con Di Tullio. Kablan cuestionó el origen de esa evidencia y afirmó que había sido introducida deliberadamente para comprometerla. “El arma había sido plantada”, aseguró durante su columna.
Di Tullio terminó detenida en el marco de esa investigación, aunque con el avance de la causa aquella hipótesis perdió sustento. Kablan sostuvo que finalmente quedó establecido que la mujer y su entorno no habían participado del asesinato de Cabezas. “Pepita la Pistolera y su banda no tenían nada que ver”, afirmó.
La causa se sumó así a una extensa lista de episodios judiciales que habían acompañado la vida de Di Tullio y que contribuyeron a consolidar su lugar dentro de la crónica policial argentina.
Los últimos años de Margarita Di Tullio
Después de recuperar la libertad, Di Tullio volvió a tener exposición pública y protagonizó una de sus apariciones televisivas más recordadas en la mesa de Mirtha Legrand. Kablan recordó que se encontraba muy nerviosa durante la entrevista y relató que consumió cocaína frente a las cámaras, una escena que quedó registrada y que posteriormente fue utilizada como referencia para la película.
Según explicó el periodista, Lopilato estudió ese material en detalle para preparar su interpretación. “Lo que ha estudiado para hacer esa película realmente es sorprendente”, había destacado Kablan al referirse al trabajo de la actriz, que revisó varias veces los registros audiovisuales disponibles de Di Tullio para reproducir sus gestos y movimientos.
Margarita Di Tullio murió en Mar del Plata en 2009, a los 61 años, después de sufrir un colapso cerebral. Su despedida se realizó en el cabaret que había formado parte de su vida, acompañada por las mujeres que trabajaban con ella, música y la marca de champán que había elegido para la ocasión, remarca Infobae.

“Pepita, La Pistolera”, el thriller dramático de Lucía Puenzo
Pepita, La Pistolera es un thriller dramático inspirado en la historia de vida de Margarita Di Tullio, una mujer que mató a tres hombres que intentaron atacarla en su casa en 1985 por un ajuste de cuentas.
La violencia que se ve en el film dirigido por Lucía Puenzo por momentos es explícita, pero en otros es todo lo que rodea a su clima asfixiante: se da con comentarios, gestos o acciones que son mucho más potentes de lo que se ve.
La directora, además, eligió una manera de mostrar la trama que la hace todavía más evidente. Puenzo se apoyó en su gran mayoría en primeros planos que encuadran el sufrimiento que padecían esas mujeres atravesadas por la violencia callejera.
También, remarcó dos cuestiones que traspasan la pantalla: el clima frío del invierno marplatense y el sonido de los tacos de los zapatos. El efecto que da es casi inmersivo.
En ese contexto, Puenzo se apoyó como sus pilares en las buenas actuaciones de las actrices del reparto. Luisana Lopilato tuvo un trabajo consagratorio, muy lejos de sus papeles anteriores y con una composición de personaje desafiante.
Pero también Camila Peralta hace una labor muy intensa al igual que Charo López, que sorprende con su rol, alejado completamente de la comedia, su expertise. A la vez, Claudio Tolcachir, Alberto Ajaka, Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi y Gustavo Bassani acompañan cada uno con su probada calidad actoral al resto del elenco. Fuente: El Once


