Internacionales

Comienzan las negociaciones de paz en Medio Oriente

Más de 10.000 efectivos custodian la capital de Pakistán, donde este viernes comienzan las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.

La ciudad de Islamabad, en Pakistan, se convierte en un enclave militarizado donde más de 10.000 efectivos de seguridad controlan accesos, sellan perímetros y vigilan cada movimiento. Este viernes empiezan las negociaciones para sellar la paz en Medio Oriente.

La denominada “Zona Roja”, corazón institucional del país, ha sido completamente aislada, mientras hoteles como el Serena han sido requisados para albergar delegaciones y probablemente las reuniones que tienen el futuro de la región en sus pasillos.

El Gobierno del primer ministro Shehbaz Sharif ha apostado su capital político a este proceso. Su papel como mediador, tras lograr un frágil alto el fuego provisional de dos semanas, sitúa a Pakistán en una posición geopolítica inesperada de árbitro entre dos enemigos históricos en uno de los momentos más volátiles de Oriente Próximo.

Las conversaciones previstas no responden a un modelo clásico de diplomacia directa. El formato implicará que ambas delegaciones permanezcan en salas separadas con funcionarios paquistaníes como intermediarios, refleja la profundidad de la fractura entre Washington y Teherán.

Por parte estadounidense, la presencia del vicepresidente J.D. Vance busca dotar de peso político a la negociación que capitanean los enviados especiales de Donald Trump, su yerno Jared Kushner y el empresario Steve Witkoff. Por el lado iraní estarán el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, que representan un aparato estatal profundamente golpeado por los ataques selectivos de Israel, que ha cazado uno por uno a los máximos jerarcas del régimen de los ayatolás en las últimas semanas.

Líbano y Ormuz: los dos ejes que amenazan la tregua

“La celebración de conversaciones para poner fin a la guerra depende del cumplimiento por parte de Estados Unidos de los compromisos de alto el fuego en todos los frentes, especialmente en Líbano”, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, según declaraciones recogidas por la agencia estatal Tasnim.

Ello implica que el principal obstáculo es político y estratégico. Irán cuestiona el sentido mismo del alto el fuego mientras continúan los ataques en Líbano, atribuidos a la ofensiva israelí contra la milicia islamista chií, Hezbolá, el principal aliado que le queda del maltrecho Eje de la Resistencia. El diplomático ha asegurado que “el cese de la guerra en el Líbano forma parte integrante del acuerdo de alto el fuego propuesto por Pakistán”, en línea con los reclamos de Teherán desde que el miércoles se evitara el vencimiento del plazo que Trump concedió para no “destruir una civilización”.

Este desacuerdo parece ser por ahora el nudo gordiano de las conversaciones. La discrepancia sobre si el acuerdo incluye o no el frente libanés convierte la negociación en un pulso sobre el alcance del conflicto. Si no hay consenso sobre qué territorios cubre la tregua, difícilmente puede avanzarse hacia un acuerdo definitivo.

A ello se suma el factor económico global por el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte crucial del petróleo mundial. Irán no solo mantiene el control del paso, sino que plantea reforzarlo mediante tasas a los buques, una medida que incrementa la presión sobre los mercados energéticos y sobre las economías dependientes del crudo del Golfo Pérsico.

El conflicto ha dejado de ser bilateral. Los que siguen en Kuwait, las tensiones en Irak y la actividad de actores no estatales como Hezbolá o milicias proiraníes evidencian que la guerra, ya regionalizada, requerirá una solución internacional, indica el sitio Mundiario.

Qué piden las partes

Las exigencias de Trump son terminar con el programa nuclear; desmantelar la fabricación de los misiles balísticos; liberar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz; cancelar el apoyo a las organizaciones terroristas Hezbollah, Huties y Hamas; suspender la represión ilegal contra la oposición social.

En tanto Khamenei exige reconocimiento del derecho a enriquecer uranio; garantía de no agresión; control del estrecho de Ormuz; fin de la guerra regional e intervención en Líbano; retiro de las fuerzas de combate de Estados Unidos; reparaciones económicas para reconstruir el país; levantamiento de sanciones primarias y fin de sanciones secundarias; cancelación de las resoluciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica y derogación de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Fuente: El Once